La pregunta que toda organización pública debe de hacerse
Durante años, la transformación digital en las administraciones públicas se ha medido por acumulación. Más expedientes electrónicos, más trámites online, más aplicaciones y más portales.
La pregunta sigue siendo cuánto hemos digitalizado pero también ¿hasta qué punto nuestra organización está realmente preparada para operar de forma digital?. Porque no todas las administraciones que utilizan tecnología han alcanzado el mismo nivel de madurez digital.
De hecho, muchas organizaciones han invertido durante años en herramientas electrónicas y, sin embargo, siguen conviviendo con procesos manuales, información duplicada, integraciones complejas y una experiencia de usuario mejorable tanto para empleados públicos como para ciudadanos.
Por eso la medición de la madurez digital se ha convertido en uno de los principales instrumentos para evaluar el verdadero avance de la transformación pública.
Qué entendemos por madurez digital
La madurez digital es el grado en que una organización ha integrado la tecnología, los datos, los procesos y las capacidades organizativas en su funcionamiento diario para generar valor de forma eficiente y sostenible.
No se trata únicamente de disponer de herramientas digitales, se trata de analizar cómo trabajan las personas, cómo circula la información, cómo se toman las decisiones y hasta qué punto la organización está preparada para adaptarse a los cambios tecnológicos futuros.
En el sector público, este concepto adquiere una relevancia especial porque afecta directamente a la calidad de los servicios públicos, la eficiencia administrativa y la experiencia de relación con la ciudadanía.
Lo que miden los modelos de madurez digital
Organismos como la Comisión Europea, la OCDE, la FEMP o distintas agencias nacionales de digitalización utilizan modelos de evaluación que permiten comparar el nivel de desarrollo de las administraciones. Así nos lo confirmaban los dos representantes de la FEMP que nos acompañaron en este interesante capítulo de nuestro podcast "Publigital" que te invitamos a escuchar clickando aquí.
Aunque existen diferentes metodologías, la mayoría coinciden en analizar aspectos como:
- Digitalización de procedimientos.
- Interoperabilidad entre sistemas.
- Gobierno y calidad del dato.
- Seguridad e identidad digital.
- Automatización de procesos.
- Capacidades organizativas.
- Experiencia de usuario.
- Uso de inteligencia artificial y tecnologías emergentes.
La combinación de estos factores permite obtener una visión objetiva del punto de partida de cada organización. Y, sobre todo, identificar dónde se encuentran las principales oportunidades de mejora.
El riesgo de confundir digitalización con transformación
Uno de los errores más frecuentes consiste en asumir que una administración es digital porque dispone de herramientas electrónicas. La realidad demuestra que no siempre es así y que muchas organizaciones operan con sistemas desconectados entre sí mientras otras continúan dependiendo de tareas manuales para completar procesos que, en teoría, ya están digitalizados.
También es habitual encontrar datos duplicados, múltiples fuentes de información o integraciones complejas que generan costes ocultos y reducen la eficiencia.
En estos casos, la tecnología existe, pero la transformación no se ha completado.
La madurez digital permite precisamente detectar estas situaciones y priorizar acciones correctoras antes de que se conviertan en barreras para la innovación.
Aprender de las administraciones más avanzadas
Una de las mayores ventajas de los modelos de madurez digital es su capacidad para realizar benchmarking. En este caso hablamos de comparar indicadores con organizaciones similares lo cual permite conocer qué prácticas están funcionando, qué tecnologías generan mejores resultados y cuáles son los factores que aceleran la transformación.
La Comisión Europea lleva años impulsando este enfoque a través de iniciativas como el eGovernment Benchmark, que analiza la evolución de los servicios públicos digitales en los distintos estados miembros.
Estos estudios muestran una tendencia clara: las administraciones más avanzadas comparten determinados elementos comunes:
-
Disponen de plataformas interoperables.
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Trabajan con modelos sólidos de gobierno del dato.
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Aplican criterios homogéneos de identidad digital.
-
Automatizan procesos de forma transversal y... están construyendo o adoptando infraestructuras preparadas para incorporar inteligencia artificial de manera segura y escalable como es el caso de nuestra nueva solución de administración inteligente que te invitamos a conocer en detalle consultando este artículo.
Los nuevos indicadores de madurez digital en el sector público
La irrupción de la inteligencia artificial está modificando la forma de entender la madurez digital.
Ya no basta con medir cuántos trámites están disponibles online. Ahora también es necesario evaluar cuestiones como:
- Calidad y gobernanza del dato.
- Capacidad de interoperabilidad.
- Preparación tecnológica para IA.
- Automatización inteligente de procesos.
- Analítica avanzada para la toma de decisiones.
- Capacidad de adaptación a futuros cambios regulatorios y tecnológicos.
En otras palabras, la pregunta ha dejado de ser "¿qué hemos digitalizado?" para convertirse en "¿estamos realmente preparados para lo que viene?".
Cómo identificar los principales gaps de transformación
Toda evaluación de madurez digital debería finalizar con un mapa claro de brechas o gaps de transformación. Entre las más habituales encontramos:
- Sistemas aislados y poco interoperables.
- Duplicidad de información.
- Procesos excesivamente manuales.
- Ausencia de gobierno del dato.
- Infraestructuras tecnológicas obsoletas. De esta cuestión tratamos en profundidad en este otro artículo.
- Baja automatización.
- Escasa capacidad analítica.
- Dificultades para incorporar inteligencia artificial.
Identificar estas brechas nos permite definir hojas de ruta realistas y priorizar inversiones con mayor impacto.
Porque transformar una administración no consiste en añadir más tecnología, consiste en construir un ecosistema capaz de conectar personas, procesos, datos y servicios de forma coherente.
Descubre dónde está su organización
En Berger-Levrault creemos que la nueva administración electrónica debe medirse por resultados, no por el número de herramientas implantadas.
Por eso hemos desarrollado una visión basada en interoperabilidad real, gobierno del dato, experiencia de usuario, automatización e inteligencia artificial preparada para el sector público.