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Interoperabilidad entre Administraciones Públicas

Escrito por Angela Medrano | Jun 25, 2026 11:19:08 AM

Administraciones conectadas: el fin de pedir documentos al ciudadano

Durante años, la relación entre ciudadanía y administraciones públicas ha estado marcada por una paradoja frustrante: el propio estado pide una y otra vez documentos que ya obran en su poder.

Certificados, copias, datos personales… El ciudadano se convierte en mensajero entre organismos que, en teoría, forman parte del mismo sistema. Pero este modelo tiene los días contados.

La interoperabilidad entre administraciones es un mandato normativo, una prioridad estratégica y una realidad en construcción. El documento “El Marco Europeo de Interoperabilidad” ya señalaba, desde una perspectiva estratégica, que la capacidad de los sistemas para trabajar conjuntamente no solo es deseable, sino imprescindible para el desarrollo de servicios públicos digitales avanzados.

 

Un cambio impulsado por la normativa

 
La interoperabilidad no nace solo de la innovación tecnológica, sino de un marco legal claro que empuja a las administraciones a colaborar.

En España, este avance se apoya en pilares clave:

  • Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común, que reconoce el derecho del ciudadano a no aportar documentos que ya estén en poder de la administración
  • Ley 40/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público, que establece el deber de cooperación entre administraciones
  • Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI), que define los criterios técnicos y organizativos para el intercambio de datos

A nivel europeo, iniciativas como el Reglamento eIDAS o el principio de “solo una vez” (Once Only Principle) refuerzan esta visión: los datos del ciudadano deben ser solicitados una única vez y reutilizados de forma segura.

El mensaje es claro: la interoperabilidad no es opcional, es estructural.

 

¿Qué significa realmente que las administraciones estén conectadas?

 
Hablar de interoperabilidad es hablar de sistemas que se entienden entre sí, pero también de organizaciones que deciden compartir.

En la práctica:

  • Los organismos intercambian datos en tiempo real a través de plataformas como la Red SARA o el Nodo de Interoperabilidad
  • Se accede a servicios comunes de verificación (identidad, residencia, títulos, etc.)
  • Se evita que el ciudadano tenga que actuar como intermediario

Como se ha analizado en distintos espacios de reflexión del sector público digital y en líneas editoriales como las de este mismo blog de Berger-Levrault  el verdadero salto no es tecnológico, sino cultural: pasar de la gestión en silos a la lógica de ecosistema.

 

 

El papel de organismos y foros especializados

 
La interoperabilidad está en el centro del debate público y profesional. No es casualidad que sea un tema recurrente en:
  • Club de Innovación Pública y Novagob, donde se comparten buenas prácticas entre administraciones
  • Congreso Nacional de Innovación y Servicios Públicos (CNIS), uno de los principales foros en España sobre transformación digital
  • Red.es y la Secretaría General de Administración Digital (SGAD), impulsores de infraestructuras y políticas digitales
  • Iniciativas europeas como ISA² (Interoperability Solutions for Public Administrations)

Estos espacios coinciden en una idea: sin interoperabilidad, no hay verdadera administración digital.

 

El fin de la burocracia interminable

Uno de los mayores beneficios de este enfoque es la eliminación de trámites innecesarios.

Con la interoperabilidad:

  • Se reducen duplicidades documentales
  • Se automatizan procesos administrativos
  • Se mejora la calidad del dato
  • Se agiliza la resolución de expedientes

Este cambio tiene un impacto directo en la experiencia ciudadana, pero también en la eficiencia interna. Tal y como se viene destacando en contenidos especializados como los publicados en este blog, la simplificación administrativa es uno de los retornos más tangibles de la digitalización bien ejecutada.

 

Una nueva relación con el ciudadano

La administración conectada redefine completamente la experiencia del usuario.

Cuando los datos fluyen:

  • El ciudadano no repite información
  • Los servicios se vuelven proactivos
  • Se reducen tiempos de espera
  • Aumenta la confianza en lo público

El foco deja de estar en el trámite y pasa al servicio.

Este enfoque, alineado con la idea de “administración invisible”, es una de las tendencias más señaladas en la evolución del sector público digital.

 

Interoperabilidad como base de la transformación digital

Digitalizar no es solo convertir formularios en PDFs rellenables, consiste en rediseñar procesos.

Y ahí la interoperabilidad juega un papel clave porque:

  • Permite integrar sistemas heredados
  • Facilita la reutilización de datos
  • Hace posible la automatización inteligente
  • Sienta las bases para incorporar tecnologías como la IA

Sin interoperabilidad, la transformación digital se queda en la superficie.

 

¿Qué cambia realmente?

La interoperabilidad marca un antes y un después:

  • De pedir datos a compartirlos
  • De procesos fragmentados a servicios integrados
  • De burocracia a eficiencia

Pero, sobre todo, cambia el rol del ciudadano ya que deja de ser parte del problema para convertirse en el centro de la solución.

 

Conclusión: necesitamos una administración que no pide, sino que sabe

El objetivo es ambicioso pero alcanzable: que ninguna administración vuelva a pedir un documento que ya posee otra.

Un modelo en el que:

  • Los datos circulan de forma segura
  • Las administraciones colaboran de forma natural
  • El ciudadano apenas percibe la complejidad del sistema

Porque una administración conectada no solo es más digital. Es más coherente, más eficiente y más humana.