La evolución hacia una nueva Administración Electrónica no es únicamente una cuestión tecnológica, sino estructural. En este contexto, la interoperabilidad se posiciona como un factor protagonista, un vector que permite transformar sistemas aislados en ecosistemas conectados, eficientes y orientados al ciudadano.
El documento “El Marco Europeo de Interoperabilidad” ya señalaba, desde una perspectiva estratégica, que la capacidad de los sistemas para trabajar conjuntamente no solo es deseable, sino imprescindible para el desarrollo de servicios públicos digitales avanzados.
Esta visión, lejos de haber perdido vigencia, se ha consolidado como base de la transformación digital del sector público.
Este enfoque multidimensional ha sido posteriormente recogido y desarrollado por la Comisión Europea en el European Interoperability Framework (EIF), así como por su adaptación en España: el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI) del que ampliamente te hablamos aquí.
La interoperabilidad no es una recomendación, sino una obligación legal y estratégica en el sector público español y su desarrollo se apoya en un sólido marco normativo:
Organismos como la Secretaría General de Administración Digital (SGAD), el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, o la propia Comisión Europea, a través del programa ISA² y el EIF han impulsado esta visión de manera decidida.
En este sentido, se destaca que:
Este planteamiento conecta directamente con las recomendaciones actuales de organismos como W3C, OASIS o la propia Comisión Europea, que promueven arquitecturas abiertas, reutilizables y basadas en datos.
El documento también introduce un debate que sigue plenamente vigente: el equilibrio entre regulación e innovación.
Se recomienda que las administraciones públicas:
Desde Berger-Levrault hemos dado un paso de gigante y ya es una realidad la puesta en el mercado de una solución de nueva Administración Electrónica que responde a esa urgencia y necesidad de ir hacia un modelo diferente de Administración pública en la que la interoperabilidad forme parte de la su estructura teórica y práctica.
Infórmate aquí de los 6 principios de la nueva Administración Electrónica
Este enfoque es coherente con las actuales estrategias de digitalización, como el Plan de Digitalización de las Administraciones Públicas 2021-2025, que apuesta por plataformas compartidas, reutilización de servicios y gobierno del dato.
En el contexto actual, marcado por la inteligencia artificial, el dato y la automatización, la interoperabilidad adquiere una nueva dimensión:
Sin interoperabilidad, no hay automatización real, ni eficiencia, ni experiencia de usuario mejorada
Conclusión: de la interoperabilidad técnica a la interoperabilidad estratégicaLa interoperabilidad ha evolucionado desde un concepto técnico a un principio estratégico de transformación pública. Como ya anticipaba el documento del Marco Europeo, su correcta implementación requiere:
Hoy, en plena transición hacia una Administración Inteligente, la interoperabilidad no es solo un requisito: es el habilitador que conecta sistemas, datos y organizaciones para ofrecer servicios públicos más eficientes, transparentes y centrados en el ciudadano. |